¿Qué tan ágil es tu transformación ágil?

“… y en este slide tenemos el plan de implementación. Los equipos van a pasar por estos cuatro niveles. En cada uno está especificado cómo se comportan y en el siguiente gráfico se ve cómo evoluciona la productividad”. El socio gerente de la consultora de Management y Estrategia promediaba su presentación al Directorio, explicándole cómo harían ágiles a los equipos de desarrollo al cabo de un año. Había atendido las expectativas de los Ejecutivos y respondía las preguntas que estaban acostumbrados a hacer, por lo que la iniciativa fue aprobada.

Esta escena, con sus diferencias y similitudes, sucedió y sigue sucediendo: propuestas para ir hacia la agilidad que no son ágiles.

¿POR QUÉ UNA PROPUESTA PARA ADOPTAR LA AGILIDAD TIENE QUE SER ÁGIL?

La primera parte de la respuesta es que cualquier transformación debería incorporar elementos de la agilidad. La transformación de una organización tiene un nivel de complejidad que no puede ser abordado mediante los métodos tradicionales de predicción y control. En su lugar requiere utilizar el control empírico de procesos, aquel que construye su producto de manera incremental mediante ciclos en los que inspecciona y adapta tanto el resultado que está generando (la organización transformada) como el proceso que utiliza. Podés seguir leyendo más sobre el tema en este post.

Para una segunda parte de la respuesta, hablando específicamente de un camino hacia la agilidad, considero clave preguntarnos:

¿Cuánto impacto perdemos si la manera en la que hacemos las cosas no es coherente con lo que proponemos? ¿Qué tan eficiente y efectivo es un mensaje cuando quien lo transmite no lo lleva a la práctica?

El principio de indeterminación de Heisemberg [1] propone que no se puede observar un hecho sin modificarlo. Del mismo modo, no es posible diseñar una transformación sin estar diciendo cómo creemos que hay que planificar el desarrollo de un producto, gestionar el riesgo, dar visibilidad del avance y relacionarse con las personas, por poner algunos ejemplos. Queramos o no, en cada contacto transmitimos un mensaje.

Además, todo lo que hacemos es una oportunidad de mostrar una manera de poner en práctica la agilidad, una herramienta o un concepto. Enseñamos a través del contenido de un taller, eso lo sabemos. Pero también cuando definimos los temas a trabajar junto con las personas que participarán, cuando proponemos recorrer el camino en iteraciones cortas, o cuando alentamos a generar un entregable temprano que cubra las necesidades principales, aunque no tenga todo el detalle que podría.

La manera en la que hacemos las cosas transmite más que lo que decimos con las palabras. Coherencia es Potencia.

IDENTIKIT DE UNA PROPUESTA ÁGIL

“Disculpe, ¿me puede mostrar las iteraciones?” sería una buena pregunta para empezar. El grado de agilidad de una propuesta puede verse en cómo se alinea con los valores y principios ágiles, y cuáles de sus herramientas implementa. Algunos puntos a observar son:

  • Comienza a entregar valor rápidamente.
  • Va dando forma a la solución de manera incremental y emergente. [2]
  • Hace a las personas dueñas del proceso.
  • Itera y aprende.
  • Tiene una visión de alto nivel para el largo plazo, y una planificación detallada para el corto plazo.
  • Da visibilidad de su avance y actividades.

Lo que no:

  • La solución es prescriptiva.
  • Asume homogeneidad entre personas, equipos y áreas.
  • Define para que otros hagan.
  • Dice saber exactamente qué es lo que hay que hacer durante los próximos 12 meses y considera que lo importante es seguir ese plan.
  • Cree que todo lo que haga va a generar el resultado esperado, por eso no observa ni adapta.

¿QUÉ HACER?

Ya lo dicen los creadores de Scrum: es fácil de entender, pero extremadamente difícil ser un experto. Si estás en posición de llevar adelante transformaciones hacia la agilidad y querés que sean ágiles, mis recomendaciones son:

  • Formate mediante lecturas, videos y participando de talleres.
  • Participá y asesorate en la comunidad [3].
  • Buscá ayuda de personas y organizaciones con experiencia.

 

¿Tenés otras propuestas? ¿Querés contar sobre experiencias similares o compartir alguna duda? ¡Agregalo en los comentarios!


 

La imagen es coherence de Victor Nuño @ Flickr y está bajo licencia Creative Commons.

[1] La explicación “divulgativa” tradicional del principio de incertidumbre afirma que las variables dinámicas como posición, momento angular, momento lineal, etc. se definen de manera operacional, esto es, en términos relativos al procedimiento experimental por medio del cual son medidas […] Sin embargo, cuando se examinan los procedimientos experimentales por medio de los cuales podrían medirse tales variables en microfísica, resulta que la medida siempre acabará perturbada por el propio sistema de medición. En efecto, si por ejemplo pensamos en lo que sería la medida de la posición y velocidad de un electrón, para realizar la medida (para poder “ver” de algún modo el electrón) es necesario que un fotón de luz choque con el electrón, con lo cual está modificando su posición y velocidad; es decir, por el mismo hecho de realizar la medida, el experimentador modifica los datos de algún modo, introduciendo un error que es imposible de reducir a cero, por muy perfectos que sean nuestros instrumentos.

Fuente: wikipedia

[2] Hay un muy buen post de Hiroshi Hiromoto sobre un Scrum “orgánico”.

[3] Sitio de la Comunidad Latinoamericana de Metodologías Ágiles.

 

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